Leyendas de mesopotamia

La leyenda del Curupí. La leyenda del Curupí es una controvertida creencia muy popular en la zona de Mesopotamia, en la cual cuentan la historia de este extraño ser humanoide o al menos antropomorfo que camina en dos patas o a veces en cuatro, tiene todo el cuerpo cubierto de pelo y su cara es similar a la de una oveja, pero estas cuestiones pasan a un segundo plano cuando vemos cuál es su principal y más distintiva cualidad, la cual es que posee un órgano viril desmesuradamente desarrollado y largo, con el cual persigue a sus víctimas en los bosques y montes de la región. Dicen que la principal afición de este horrible ser es la de esperar en las tardes escondido entre los arboles esperando que alguna mujer aparezca sola en busca de leña, entonces este monstruo las sujeta con su miembro viril a modo de lazo viviente, dicen que la única forma de escapar de este monstruo es cortando su virilidad, pues de esta forma se vuelve manso e inofensivo y ya nunca vuelve a atacar personas. Lo curioso de esta leyenda es que aseguran quienes no creen en ella que en realidad se trata de una mentira bien elaborada por los maridos celosos, pues de este modo se aseguraban que sus esposas no saliesen luego de que el sol se ponga, de este modo evitaban que las mismas anduviesen teniendo amoríos en los montes en la oscuridad, pues con el miedo a estas bestias salvajes preferían recoger leña temprano y luego guarecerse en la seguridad del hogar, pero esto es solo una teoría y por las dudas, nadie debería andar en los montes de noche por la zona de Mesopotamia.

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