Leyenda de aguascalientes

Libertad por un beso. Cuando llegó Santa Anna al pueblo de Aguascalientes hubo gran revuelo por albergar a este libertador preciado para todos que podría hacer la diferencia en donde se encuentre, la residencia de Garcia Rojas fue la encargada de alojarlo, luego la mujer de Pedro, el dueño de la casa, comenzó con mucha emoción a conversar con el libertador y contarle sobre las cosas que hacían falta en su pueblo, habló de las condiciones deplorables en las que todo se encontraba y lo bien que a ellos les vendría ser libres de una vez como merecen, entonces dijo que cualquier sacrificio sería posible a cambio de Aguascalientes siendo libre, su marido se había retirado por un momento y fue entonces donde Santa Anna le volvió a preguntar esa última parte de que cualquier sacrificio haría por este fin, ella lo afirmó y se besaron apasionadamente, luego de esto, él le dio su palabra de que se cumpliría lo que ella estaba exigiendo, como resultado toda la batalla fue favorable y el lugar de primer gobernador fue ocupado por nada menos que Don Pedro García Rojas.

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