El puma recibe una lección

En esta vida nadie tiene derecho de molestar a los demás, ya sea un puma, un saltamontes o una persona. El puma siempre fue un animal feroz, cualquiera de sus contrincantes le tiene miedo en una pelea, nadie quiere ofenderlo para enfrentarse con él por su imponente forma de moverse y su soberbia rudeza. Sin embargo, hubo un puma que molestaba a todos los animales del bosque, no le importaba su tamaño, los molestaba igual aunque no puedan defenderse.

Un día, este puma salvaje se encontró con un saltamontes que se encontraba armando su casita y no contuvo entonces las ganas de molestarlo, pero este no era cualquier saltamontes porque otro en su lugar hubiera dejado que rompa todo. pumaEste insecto era bien rudo también y lo enfrentó de inmediato, le dijo que siempre molesta a todos en el bosque y que tiene que acabar su maldad alguna vez. Luego de que le tiró su casita se enojó tanto que lo mandó a conseguirle todos los materiales y a que él mismo la construya, pero el puma jamás haría algo así, entonces lo retó a un duelo.

La tarde del duelo llegó y de un lado se encontró el puma con un ejército de zorros, mientras que del otro lado estaba el saltamontes con un ejército de avispas. El lado del puma hasta que llegaba a reírse de su oponente por lo fácil que sería de vencer, todos los contrincantes eran bien pequeños. La pelea empezó y rápidamente las avispas picaron los lomos de cada uno de los enemigos tantas veces que no se podían mover, les dolía todo y les ardía. Para que dejen de picarlos se metieron al río y aun así los persiguieron quedándose en la orilla por si se les ocurría salir.

Para poder salir del agua, el puma se tuvo que rendir ante el saltamontes y arreglarle su casita. Así le demostró es pequeño insecto valiente que no importa el tamaño, no se debe molestar a los demás.

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